A ese merdoso quehacer político que anhela convertirnos en vasallos del nuevo faraón, del nuevo orden mundial, sutilmente. La actividad parlamentaria y del gobierno es ser ingeniosamente sumisos a los megabanqueros y a las grandes corporaciones. Son los amos del mundo los que controlan la emisión, la tasa de interés, tu existencia terrenal. Los capullos de rebeldía serán debidamente controlados y manipulados. Las crisis, dirigidas, son insumos del amo, en medio del griterío del ciudadano común.